Caníbal: la eterna imperfección de lo español

¿Es Caníbal una obra maestra?

Algún defensor a ultranza del cine patrio le dirá que sí. Algún defensor de que el cine español dirá tres tópicos sin siquiera haberla visto.

Me temo que en general no solemos ser objetivos con el cine español ni para bien ni para mal. Y Caníbal es una película que da pie a eso. Para un servidor no es una obra maestra porque es una película aterradora que no aterra.

A favor tiene un actor excelente, el gran Antonio de la Torre, que como no es gallego ni catalán ni Bardem, sino que es andaluz, no tiene los 4 o 5 Goyas que debiera… De la Torre está enorme, de principio a fin. Con ese aire dócil y salvaje, con esa capacidad para casi no hablar y transmitir tantas cosas, es el que mantiene a flote la película en muchos momentos. A favor también tiene Caníbal un arranque prometedor, inquietante, que durante los primeros 15 minutos impacta al espectador, lo deja ojiplático, le hace agarrarse a la butaca dispuesto a un thriller apasionante. Arranca y quieres ver Frenesí de Hitchcock, El Coleccionista, con aquel aterrador Terence Stamp. Quieres eso.

Pero no. El espectador inteligente pacta con el escritor: vale, tu prota las mata y se las come, vale. Pero eso lo hacemos a los 10 minutos. Luego queremos más. Queremos como en La Soga saber lo que nadie más sabe salvo el asesino. Incluso podemos simpatizar con él, con ese juego de ambigüedades. Pero ponlo en aprietos, tensa la cuerda, busca robar el aire al señor que ve la peli, hacerle sufrir. Nada de eso. La película, con ideas de gran poder visual, con ese excelente intérprete, con una Granada bella de fondo, transita durante una hora larga por la nada, por lo previsible salvo algo puntual. Todo para desembocar en un final algo precipitado, algo postizo, que se debiera haber preparado más (en vez de una hora de cosas muy innecesarias, como la historia del manto de la virgen).

Vistada tres días después de la gigantesca “Prisioneros”, esta película resulta incompleta, algo plana, y algo engañosa. No es una obra maestra, es una obra imperfecta, que hubiera necesitado un mejor guión, y un menor metraje, y algo más de intensidad, de música, algo más de tensión. La historia de un caníbal, algo que sabemos desde el mismo arranque, debe de implicar algo más que un plácido diario de acontecimientos. En el cine, queridos, tienen que pasar cosas. Y si casi todo ha pasado al principio, uno se acaba aburriendo.

 

El cuestionario del criticador:

Con quien ver esta película… Con alguien con cierto estómago. Alguien delicado se le puede levantar, injustamente, en el minuto 5. Y con granadinos, que la apreciarán mucho.

Lo mejor de la peli… Un arranque demoledor.

Lo peor de la peli… Que no aprovecha la complicidad del espectador, que no pone en aprietos al protagonista.

Una nota… De 0 a 10, un 9 al inicio, un 5 raspado en el nudo, y un 6 en el desenlace.

Un consejo… Pasee por Granada antes o después de verla, por el Paseo de los Tristes

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