Gravity: el riesgo en el cine

Hay quien se le llena la boca hablando sobre el riesgo en el cine y te habla de películas en muchos casos insufribles, porque están mal escritas, mal rodadas e incluso mal interpretadas, que asumen el riesgo a través del tema que tratan. Ese cine tiene una tendencia preocupante a ser bien valorado, e incluso a llevarse a Palmas, Osos, Conchas y demás cosas de Oro y Plata…

El riesgo en el cine también es hacer lo que hace Alfonso Cuarón en Gravity. Este señor es un director de oficio. Cuando era joven, mi padre me explicó lo que era para él un director artista y un director artesano (ejemplificó entre Peckimpah y Arthur Penn). Lo cierto es que aquella reflexión de manera implícita ponía mal al artesano, porque sus productos eran peores. Lo que no es menos cierto es que el artesano, si es bueno, nunca la caga demasiado, más bien lo contrario, es capaz de generar películas sólidas, sin demasiadas fisuras. El artista es capaz de crear obras que marcan una época, que orientan el arte en las siguientes décadas, pero también hacen cosas fruto de su ego, de su excentricidad o de lo que fuere, que dan vergüenza ajena.

Pues quien dirige Gravity es un artesano. Pero el tipo lo hace bien. Dirigió Y tu mamá también hace ya 15 años, cuando aun quería ser artista, y era una buena peli, pero con un poco de cutrismo. Luego vendió su alma al diablo y rodó uno de los Harry Potters (sin duda el mejor, el más oscuro, el que indaga más en lo siniestro que resulta Hogwarts y en la soledad de un Mesías apocado, que no quiere serlo, que tiene miedo y que siente que camina hacia el sacrificio…). En 2006 nos deleitó con Hijos de los hombres, de nuevo perfectamente filmada, que funciona a un ritmo extraordinario, y que plantea un cine futurista tétrico, ausente de avances tecnológicos y esperanza, más creíble y menos efectista que cualquier otra obra sobre el futuro.

Y ese artesano ahora ha cogido, y ha arriesgado, no por hablar del aborto en un país lejano y represor, sino porque ha rodado una peli en la que sus protagonistas viven en la ingravidez durante 90 minutos. Una película en la que la mayoría del tiempo solo vemos sus rostros tras una escafandra. Un filme lleno de silencio, lleno de desesperación, de un negro intenso de un cielo infinito.  Alfonso Cuarón, como artesano que es, le ha dado por fin un uso real al 3D, que contribuye a que la historia sea mejor, envuelva más. No es su intención mostrarnos enormes insectos que parece que pasan a nuestro lado. Es hacer sentir la ingravidez, la sensación de lejanía de nuestro mundo, la terrible impresión de abandono, de no tener ni un miserable trozo de tierra donde yacer muertos. Ha arriesgado porque ha hecho una película sobre la soledad, sobre el miedo, con unas limitaciones a sus actores enormes, buscando ir más allá del cine de acción. Ha arriesgado en la forma.

La película arranca con una secuencia imponente, rodada casi sin cortes. Una secuencia que se merece ya la entrada, porque hace algo que no se hizo antes. Son los primeros 30 minutos de la película tan redondos, tan arrolladores, te absorben de tal manera, que pese a que la película da un bajón, y a partir de ahí no es lo mismo, no dejas de flotar con la Sandra Bullock y el gran George, y no dejas de sentirte tan solo como ellos.

Y como Alfonso Cuarón es un artesano, sabe lo que su público quiere, sabe que la película es lo que es, sabe que puede flojear, y por eso, la hace durar 90 minutos y no se va a las dos horas sin necesidad alguna.

Todo eso hacen de esta obra imperfecta, que decae un poco, una buena manera de pasar las tardes del finde. Un ejemplo de cine total, que hace sentir, que hace sufrir y divierte, un cine envolvente, bien hecho. Y como último comentario, con un final, de artesano, con una intensidad visual demoledora, que llega cuando el espectador lo necesitaba, que inyecta alivio, felicidad y angustia, todo a la vez, y que hace que te olvides de los defectos de Cuarón (otra cosa que los genios del cine no siempre saben hacer, pero un buen artesano sí).

 

El cuestionario del criticador:

Con quien ver esta película… Con alguien a quien quiera, porque la película regala momentos maravillosos y merece disfrutarlos con alguien querido.

Lo mejor de la peli… El portentoso arranque y la sensación tan extraña que te dejan esos últimos dos minutos.

Lo peor de la peli… Que hay un momento en que te ves venir el final, y aunque no dejas de estar metido en la película, eso no la hace tan redonda como empieza.

Una nota… Un inicio que ya hubiera querido Kubrick rodar y un final con un feeling que envidia seguro Terrence Malick me harían darle un 9, pero por el medio la caga un poco, y baja a un 7 raspado, y aun estoy tentado de dejarlo en 6,5…

Un consejo… Véala en 3D, y déjese llevar, sintiendo la ingravidez y el negro infinito del cielo… Salga ahí fuera durante hora y media.

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