Los Goya, o el mira qué guapos somos…

Mañana son los Goya… Y bueno, pues aquí vengo a opinar un poquito de las candidaturas y de lo que un servidor opina como deben ser las cosas….

Si uno llega a la categoría de mejor película, se lleva el primer impacto. La academia considera que Las brujas de Zugarramurdi (muy criticada por mí, pero con una primera hora imponente) y Tres bodas de más (la mejor película española que ha visto un servidor en 2013, pero faltan narices para nominar una comedia pura) están fuera de esta categoría. Se encuentro uno a Caníbal, que se veía venir que sería nominada, La gran familia española (Sánchez Arévalo será nominado siempre, acuérdense) o La herida (que espero poder ver pronto, y que huele a ganadora porque la han proyectado tan poco, que es como Pan negro o La soledad, que solo las vieron cuatro…). Las otras que complementan son dramas sólidos, que están decentes, pero que seamos sinceros, no deslumbran… Gracia Querejeta y David Trueba, como Sánchez Arévalo, son niños bonitos del cine español, que pese a hacer películas normalitas, parece que son Berlanga o Buñuel. Por otro lado, agradezco que películas como Los amantes pasajeros se hayan omitido en general…

Como actores, tanto en categoría de principal como de reparto, viene siendo el momento de Antonio de la Torre. Está nominado en ambas categorías (Caníbal y La gran familia española), y si saliera con dos Goyas debajo del brazo, pues no pasaría nada. Es justo que gane él, por encima de Javier Cámara (buen actor, pero ya está), Eduard Fernández (enorme siempre) o Tito Valverde (buen actor, pero tal vez no está en la esfera de De la Torre). En la categoría de reparto se encuentra uno con un buen nivel, y aunque cualquiera poodría/merecería ganar (ojo a Roberto Álamo), debiera de reconocerse ese entrenador de boxeo alcohólico y derrotado, pero sensato y entrañable, interpretado por Carlos Bardem en Alacrán enamorado.

Entre las mujeres no pienso dar muchas explicaciones. A Inma Cuesta hay que darle el Goya. Aunque sea, junto al premio a mejor Guión, el único reconocimiento a Tres bodas de más. No he visto a la señora que interpreta La herida, lo reconozco. Entre las de reparto no tengo mucho que opinar. En este país hemos pasado de negarle el Goya la Verdú 20 años a darle uno todos los años (así somos, eso va con el pasaporte…). Me parece bien que se lo den a la más desconocida, para molestar un poco.

No voy a entrar en más detalles y categorías. Espero que la gala sea divertida, emocionante y corta (por favor, no mas de dos horas)… Hagan chistes con todo lo que puedan, pero no solo con el gobierno, sino también con la jefatura del estado, con la inoperancia de la oposición, con los EREs y con la Gurtel, y con ustedes mismos… Dudo de Manel Fuentes (¿por qué no se firmó un contrato vitalicio a Buenafuente?), me parece que tiene poca gracia en general, no es un humorista…

La quiniela del criticador (no lo que yo quisiera, sino lo que temo que va a salir):

Mejor película –> La Herida

Mejor dirección –> Manuel Martín Cuenca (La herida)

Mejor actor protagonista –> Antonio de la Torre (Caníbal)

Mejor actriz protagonista –> Inma Cuesta (3 bodas de más)

Mejor actor de reparto –> Carlos Bardem (Alacrán enamorado)

Mejor actriz de reparto –> Maribel Verdú (15 años y 1 día)

 

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Tres bodas de más, o la Bridget Jones española

Para empezar, para que quede claro: ¡Viva Inma Cuesta! ¡Guapa, guapa, guapa!

Ya quisiera la señora que escribió los libros de Bridget Jones, el guionista que los adaptó y el director que las dirigió haber creado algo tan brillante, tan fresco, tan hilarante, y a la vez tan realista, como es Tres bodas de más. Porque esta película narra la crisis de una treinteañera que se ve soltera, frustrada y que se enfrenta a esa amarga realidad a través de una curiosa tragedia de partida: tres ex-novios se casan, y todo eso le llega el mismo día.

Tres bodas de más es una comedia pura que te hace reir todo el tiempo, a cada momento hay algo que te arranca la sonrisa, una carcajada, o te hace directamente retorcerte en tu asiento, sin casi aire. Son 90 minutos que no dan tregua al espectador. Y de camino, te muestra a través de ese rostro bello y patético, que se esconde detrás de unas grandes gafas, la desesperación de una generación soltera, que vive en la temporalidad laboral permanente, en la que el amor no existe para siempre, o no ha existido tal vez nunca. Una generación de padres divorciados y de jefes gilipuertas (que bien hace María Botto de simpática hija de perra).

Bravo por arriesgarse, por querer hacer reir de manera irreverente. no para ñoñear, como Danniel Sánchez Arévalo hace. Esa es la diferencia con otras comedias, con Bridget Jones, con La gran familia española u otros productos… En este país lo que mejor se ha hecho es escribir comedias, porque aquí nació un tal Rafael Azcona, y ha habido señores extraordinarios García Berlanga o Trueba, cuando hacía grandes comedias (Belle Epoque o La niña de tus ojos).

Tres bodas de más me ha hecho reírme en un cine como últimamente solo había hecho en la primera hora de Las Brujas de Zugarramurdi. Y al cine voy a que me hagan reir y/o llorar y/o removerme las tripas y/o amarrarme a la butaca durante dos horas.

El cuestionario del criticador:

Con quien ver esta película… Con alguien dispuesto a reírse, sin prejuicios sobre el cine español y sobre algún chiste un poco borde.

Lo mejor de la peli… Inma Cuesta, que debe ganar todos los premios del mundo. Y algunos momentos gloriosos, como los de Berto Romero, o la boda del personaje de Paco Léon (15 minutos desternillantes y únicos).

Lo peor de la peli… Alguna cosa no resulta creíble, como el maravilloso piso que tiene la doctoranda Inma Cuesta. Pero bueno, aceptamos pulpo…

Una nota… Un 8 largo, casi un 9.

Un consejo… Disfrútela de principio a fin, y vaya dispuesto a reirse y a disfrutarla.

La gran estafa americana, o cine bien hecho, a secas

Esta película no es nueva. No es una revolución en lo formal ni en el tema que trata. Recuerda a otras películas que ya hemos visto. Pero el caso es que está tan bien filmada, tan bien escrita y sobre todo, tan maravillosamente interpretada, que la película resulta tan resultona, tan atractiva, que uno sale del cine encantado del dinero gastado.

Por lo pronto, y lo que más impresión causa es el grupo de actores que David O’Russell junta. Arranca la película y durante los primeros veinte minutos el magnetismo de Amy Adams seduce al espectador. Su mirada pícara, seductora, dulce y amarga, sus gestos llenos de matices, su fingida fragilidad, su cuerpo bello y blanco, sus pechos medio desnudos durante toda la película, … Es tal la composición de esta señora que no cabe más que decir que le den el Óscar, el Globo de Oro y lo que haga falta. El segundo regalo es un Christian Bale que engorda, con un peluquín, con esas gafas oscurecidas, y que mimetiza a ese hombre bueno metido a estafador, a ese pobre desgraciado que aspira a ser un ladrón de poca monta, un tipo pesimista, con esa mirada que contiene sabiduría y pesar, resignación y tristeza… El tercero en acción es un Bradley Cooper, que siendo el menos bueno del cuarteto, construye un personaje patético, ambicioso y cobarde, tan falso como los estafadores, pese a trabajar para el FBI. Demuestra este señor que no es un guaperas solo, sino que es un buen actor (sigue un camino similar al de Brad Pitt). Y para lo último dejo a Jennifer Lawrence, la ganadora del Óscar el año pasado por El lado bueno de las cosas. Si uno se enamora de Amy Adams, porque no tiene otro remedio, se queda prendado del tour de force de la grandiosa Lawrence. Esa mujer inestable, absolutamente impredecible, carnal y sucia, bella y angelical, todo en uno. Aparece poco, pero no hace falta mucho más… Debe reconocérsele que es una de las mejores interpretaciones de excéntrica de mujer de mafioso de la historia del cine. Scorsesse hubiera puesto a Lawrence de esposa de De Niro en Casino, o de Ray Liotta en Uno de los nuestros.

Una vez ha dejado claro el que suscribe que los actores están espectaculares (ojito a otros secundarios que transitan magistrales por la película, como el alcalde de New Jersey o el jefe del FBI del personaje de Cooper), paso a valorar el conjunto. La película engancha. Sin más. No necesita de excentricidades ni de pornografía ni de drogas como El lobo de Wall Street. Engancha porque uno quiere saber como resuelven sus conflictos los personajes, como salen de los aprietos en los que el guionista los va metiendo. Y es ahí donde la película funciona muy bien, y flaquea un poco al final (las cosas pueden durar 20 minutos menos recortando aquí y allá, y no pasa nada).

El director imprime esa estética setentera tan bien conseguida, esa luz, esa música, ese ritmo, a todo el conjunto, que nos recuerda a cine de mafiosos como el del maestro Scorsesse.

El cuestionario del criticador:

Con quien ver esta película… Con alguien dispuesto a apreciar una película bien hecha.

Lo mejor de la peli… Dos actrices enormes y Christian Bale, que componen respectivamente los mejores papeles de su vida.

Lo peor de la peli… Un poquito larga, un punto enrevesada en algún momento, y alguna inconsistencia alrededor del personaje de Cooper (poniendo el ojo de lector crítico).

Una nota… Un 7 bastante largo, rozando el 9 en algún momento.

Un consejo… Disfrútela sin prejuicios.