12 años de esclavitud

Vi esta película hace un par de meses… Mucho antes de que fuera premiada con el Oscar a Mejor Película el pasado 3 de Marzo. Reconozco que puede ser que el escribir esta crítica ahora pueda generar un resultado influenciado por los premios… Puede ser.

El caso, sepa el lector, de partida, que para mí no es la mejor película del año. Puestos a premiar, yo hubiera premiado Gravity antes que la presente, o incluso si me apura El Lobo de Wall Street (para mí lo mejor del año ha sido Prisioneros y La vida de Adele, ambas dos absolutamente marginadas en los Oscars, Globos de Oro y BAFTAs).

12 años de esclavitud tiene lo que tiene mucho del cine Made in USA que veo últimamente. Son películas con una factura visual imponente, con interpretaciones espectaculares (el esclavo protagonista está muy bien, Sherlock lo hace muy dignamente, pero sobre todo lo clavan la esclava negra, premiada, y el negrero enamorado de ella, el siempre genial Michael Fassbender). Son películas bien hechas.

Pero como yo creo en el guión como la base de todo, y creo en que lo importante es contar una historia que te agarre al sillón, pues creo que ahí flojea todo… Este señor es secuestrado, y a partir de ahí, la película transita por una sucesión de hechos que parece que vienen dados, como que el personaje es un elemento tan pasivo que no hay iniciativa en su protagonismo. No digo que no sea lo más realista, que los esclavos no eran Indiana Jones ni el de Prison Break… Pero el desenlace llega como podía haber llegado cualquier otro final, sin más, sin estridencias, y todo acaba como empezó, sin tensión, sin emoción.

Todo trufado de la crudeza, de la violencia, de la tristeza… Pero es la subtrama de la esclava que vive aplastada por el negrero enamorado de ella mucho más potente y mejor escrita, que la historia del esclavo protagonista.

El cuestionario del criticador:

Con quien ver esta película… Con alguien que no sea muy susceptible a la violencia.

Lo mejor de la peli… Algunos de sus actores y la fotografía… y la escena en la que Paul Giamatti va enseñando a sus esclavos como si fuera ropa lo que vende… Pone los pelos de punta.

Lo peor de la peli… Que en realidad no tiene la tensión narrativa que uno quisiera… Con los buenos mimbres que tenía, un poquito de mejor guión la hubieran hecho una película total.

Una nota… Un 6… Hay que leerse algún libro de guiones de vez en cuando, Sr. McQueen, que no basta con hacer cosas muy impactantes y con que las protagonice Michael Fassbender.

Un consejo… Quédese con la primera parte y con la historia de la esclava…

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Her: una película extrañísima

Spike Jonze rodó hace mas de 10 años dos películas impresionantes: Como ser John Maljkovich y Adaptation (El ladrón de orquídeas). Las interpretaciones, la innovación estética y narrativa… En una época en la que uno era más joven, en la que todavía disfrutaba de la despreocupación y en la que me gustaba ver cine con menos prejuicios, aquellos dos films me cautivaron.

Supongo que si hubiera visto Her en aquella época el efecto hubiera sido parecido. Cuanto más mayor es uno más difícil ser sorprendido.

Me gusta de Her su futurismo decadente, sin mucho o ningún efecto especial. Es creíble esa sociedad que ha crecido como crecerán nuestros nietos, comunicándose, relacionándose de una manera distinta a la nuestra, más distante, menos carnal. Impacta esa fotografía de una ciudad enorme (tal vez NYC, o Chicago, o Shanghai, o lo que fuere…), llena de rascacielos, gris, poblada de gente sola… Gusta que el futuro no esté lleno de coches voladores y máquinas teletransportadoras, sino que está lleno de avances tecnológicos realistas, que no vemos tan extraños a estas alturas…

Y dicho esto, convencido de que Joaquin Phoenix es un actorazo, convencido del poder visual de Jonze, apabullado durante la primera media hora por la voz de ese Sistema operativo tan inteligente que uno se puede enamorar de él, y el sistema de uno mismo, magnetizado por esa insegura, tierna, maravillosa siempre Amy Adams, trasladado al mejor cine de Kubrick, a una versión light de A.I. de Spielberg, después de tener todo eso en mi crítica, la película no me acaba de convencer, no me intriga más allá de una secuencia de acciones que no me crean expectativas. No es que no resulte creíble, es que hay un momento en que me la llega a traer al pairo la vida de este señor (como me pasó con el prota de la última de los Coen).

Me parece demasiado obvia la parte final de la película, demasiado explícita, demasiado ridícula…

Al señor Jonze le agradezco haberme emocionado en el cine como pocos en mi edad adulta. A Joaquin y Amy les agradezco ser tan buenos, un urbanita como yo disfruta siempre de esos paisajes tan espectaculares… Pero un poquito de tensión, de inquietud, de desazón, no hubiera venido mal…

Asumo que la crítica la adorará, y que en años algunos la considerarán como de culto… Pero al final este director será recordado por Como ser John Maljkovich. El tiempo hace más justicia que muchos periodistas u organizadores de festivales.

El cuestionario del criticador:

Con quien ver esta película… Con su pareja, si es alguien abierto a un cine distinto…

Lo mejor de la peli… Los dos actores, y esa voz tan siniestra que te transmite un mal rollito curioso…

Lo peor de la peli… Le falta un guión consistente, y generar más ganas de saber en el espectador.

Una nota… La primera media hora es un  8, el conjunto se puede quedar en un 6,5, una buena película que podría haber sido mucho mejor.

Un consejo… Libérese de los prejuicios que yo tengo, y véala dispuesto a ser sorprendido y a creerse lo increíble… Supongo que en ese caso le divertirá y emocionará algo más…

Los Goya, o el mira qué guapos somos…

Mañana son los Goya… Y bueno, pues aquí vengo a opinar un poquito de las candidaturas y de lo que un servidor opina como deben ser las cosas….

Si uno llega a la categoría de mejor película, se lleva el primer impacto. La academia considera que Las brujas de Zugarramurdi (muy criticada por mí, pero con una primera hora imponente) y Tres bodas de más (la mejor película española que ha visto un servidor en 2013, pero faltan narices para nominar una comedia pura) están fuera de esta categoría. Se encuentro uno a Caníbal, que se veía venir que sería nominada, La gran familia española (Sánchez Arévalo será nominado siempre, acuérdense) o La herida (que espero poder ver pronto, y que huele a ganadora porque la han proyectado tan poco, que es como Pan negro o La soledad, que solo las vieron cuatro…). Las otras que complementan son dramas sólidos, que están decentes, pero que seamos sinceros, no deslumbran… Gracia Querejeta y David Trueba, como Sánchez Arévalo, son niños bonitos del cine español, que pese a hacer películas normalitas, parece que son Berlanga o Buñuel. Por otro lado, agradezco que películas como Los amantes pasajeros se hayan omitido en general…

Como actores, tanto en categoría de principal como de reparto, viene siendo el momento de Antonio de la Torre. Está nominado en ambas categorías (Caníbal y La gran familia española), y si saliera con dos Goyas debajo del brazo, pues no pasaría nada. Es justo que gane él, por encima de Javier Cámara (buen actor, pero ya está), Eduard Fernández (enorme siempre) o Tito Valverde (buen actor, pero tal vez no está en la esfera de De la Torre). En la categoría de reparto se encuentra uno con un buen nivel, y aunque cualquiera poodría/merecería ganar (ojo a Roberto Álamo), debiera de reconocerse ese entrenador de boxeo alcohólico y derrotado, pero sensato y entrañable, interpretado por Carlos Bardem en Alacrán enamorado.

Entre las mujeres no pienso dar muchas explicaciones. A Inma Cuesta hay que darle el Goya. Aunque sea, junto al premio a mejor Guión, el único reconocimiento a Tres bodas de más. No he visto a la señora que interpreta La herida, lo reconozco. Entre las de reparto no tengo mucho que opinar. En este país hemos pasado de negarle el Goya la Verdú 20 años a darle uno todos los años (así somos, eso va con el pasaporte…). Me parece bien que se lo den a la más desconocida, para molestar un poco.

No voy a entrar en más detalles y categorías. Espero que la gala sea divertida, emocionante y corta (por favor, no mas de dos horas)… Hagan chistes con todo lo que puedan, pero no solo con el gobierno, sino también con la jefatura del estado, con la inoperancia de la oposición, con los EREs y con la Gurtel, y con ustedes mismos… Dudo de Manel Fuentes (¿por qué no se firmó un contrato vitalicio a Buenafuente?), me parece que tiene poca gracia en general, no es un humorista…

La quiniela del criticador (no lo que yo quisiera, sino lo que temo que va a salir):

Mejor película –> La Herida

Mejor dirección –> Manuel Martín Cuenca (La herida)

Mejor actor protagonista –> Antonio de la Torre (Caníbal)

Mejor actriz protagonista –> Inma Cuesta (3 bodas de más)

Mejor actor de reparto –> Carlos Bardem (Alacrán enamorado)

Mejor actriz de reparto –> Maribel Verdú (15 años y 1 día)

 

Tres bodas de más, o la Bridget Jones española

Para empezar, para que quede claro: ¡Viva Inma Cuesta! ¡Guapa, guapa, guapa!

Ya quisiera la señora que escribió los libros de Bridget Jones, el guionista que los adaptó y el director que las dirigió haber creado algo tan brillante, tan fresco, tan hilarante, y a la vez tan realista, como es Tres bodas de más. Porque esta película narra la crisis de una treinteañera que se ve soltera, frustrada y que se enfrenta a esa amarga realidad a través de una curiosa tragedia de partida: tres ex-novios se casan, y todo eso le llega el mismo día.

Tres bodas de más es una comedia pura que te hace reir todo el tiempo, a cada momento hay algo que te arranca la sonrisa, una carcajada, o te hace directamente retorcerte en tu asiento, sin casi aire. Son 90 minutos que no dan tregua al espectador. Y de camino, te muestra a través de ese rostro bello y patético, que se esconde detrás de unas grandes gafas, la desesperación de una generación soltera, que vive en la temporalidad laboral permanente, en la que el amor no existe para siempre, o no ha existido tal vez nunca. Una generación de padres divorciados y de jefes gilipuertas (que bien hace María Botto de simpática hija de perra).

Bravo por arriesgarse, por querer hacer reir de manera irreverente. no para ñoñear, como Danniel Sánchez Arévalo hace. Esa es la diferencia con otras comedias, con Bridget Jones, con La gran familia española u otros productos… En este país lo que mejor se ha hecho es escribir comedias, porque aquí nació un tal Rafael Azcona, y ha habido señores extraordinarios García Berlanga o Trueba, cuando hacía grandes comedias (Belle Epoque o La niña de tus ojos).

Tres bodas de más me ha hecho reírme en un cine como últimamente solo había hecho en la primera hora de Las Brujas de Zugarramurdi. Y al cine voy a que me hagan reir y/o llorar y/o removerme las tripas y/o amarrarme a la butaca durante dos horas.

El cuestionario del criticador:

Con quien ver esta película… Con alguien dispuesto a reírse, sin prejuicios sobre el cine español y sobre algún chiste un poco borde.

Lo mejor de la peli… Inma Cuesta, que debe ganar todos los premios del mundo. Y algunos momentos gloriosos, como los de Berto Romero, o la boda del personaje de Paco Léon (15 minutos desternillantes y únicos).

Lo peor de la peli… Alguna cosa no resulta creíble, como el maravilloso piso que tiene la doctoranda Inma Cuesta. Pero bueno, aceptamos pulpo…

Una nota… Un 8 largo, casi un 9.

Un consejo… Disfrútela de principio a fin, y vaya dispuesto a reirse y a disfrutarla.

La gran estafa americana, o cine bien hecho, a secas

Esta película no es nueva. No es una revolución en lo formal ni en el tema que trata. Recuerda a otras películas que ya hemos visto. Pero el caso es que está tan bien filmada, tan bien escrita y sobre todo, tan maravillosamente interpretada, que la película resulta tan resultona, tan atractiva, que uno sale del cine encantado del dinero gastado.

Por lo pronto, y lo que más impresión causa es el grupo de actores que David O’Russell junta. Arranca la película y durante los primeros veinte minutos el magnetismo de Amy Adams seduce al espectador. Su mirada pícara, seductora, dulce y amarga, sus gestos llenos de matices, su fingida fragilidad, su cuerpo bello y blanco, sus pechos medio desnudos durante toda la película, … Es tal la composición de esta señora que no cabe más que decir que le den el Óscar, el Globo de Oro y lo que haga falta. El segundo regalo es un Christian Bale que engorda, con un peluquín, con esas gafas oscurecidas, y que mimetiza a ese hombre bueno metido a estafador, a ese pobre desgraciado que aspira a ser un ladrón de poca monta, un tipo pesimista, con esa mirada que contiene sabiduría y pesar, resignación y tristeza… El tercero en acción es un Bradley Cooper, que siendo el menos bueno del cuarteto, construye un personaje patético, ambicioso y cobarde, tan falso como los estafadores, pese a trabajar para el FBI. Demuestra este señor que no es un guaperas solo, sino que es un buen actor (sigue un camino similar al de Brad Pitt). Y para lo último dejo a Jennifer Lawrence, la ganadora del Óscar el año pasado por El lado bueno de las cosas. Si uno se enamora de Amy Adams, porque no tiene otro remedio, se queda prendado del tour de force de la grandiosa Lawrence. Esa mujer inestable, absolutamente impredecible, carnal y sucia, bella y angelical, todo en uno. Aparece poco, pero no hace falta mucho más… Debe reconocérsele que es una de las mejores interpretaciones de excéntrica de mujer de mafioso de la historia del cine. Scorsesse hubiera puesto a Lawrence de esposa de De Niro en Casino, o de Ray Liotta en Uno de los nuestros.

Una vez ha dejado claro el que suscribe que los actores están espectaculares (ojito a otros secundarios que transitan magistrales por la película, como el alcalde de New Jersey o el jefe del FBI del personaje de Cooper), paso a valorar el conjunto. La película engancha. Sin más. No necesita de excentricidades ni de pornografía ni de drogas como El lobo de Wall Street. Engancha porque uno quiere saber como resuelven sus conflictos los personajes, como salen de los aprietos en los que el guionista los va metiendo. Y es ahí donde la película funciona muy bien, y flaquea un poco al final (las cosas pueden durar 20 minutos menos recortando aquí y allá, y no pasa nada).

El director imprime esa estética setentera tan bien conseguida, esa luz, esa música, ese ritmo, a todo el conjunto, que nos recuerda a cine de mafiosos como el del maestro Scorsesse.

El cuestionario del criticador:

Con quien ver esta película… Con alguien dispuesto a apreciar una película bien hecha.

Lo mejor de la peli… Dos actrices enormes y Christian Bale, que componen respectivamente los mejores papeles de su vida.

Lo peor de la peli… Un poquito larga, un punto enrevesada en algún momento, y alguna inconsistencia alrededor del personaje de Cooper (poniendo el ojo de lector crítico).

Una nota… Un 7 bastante largo, rozando el 9 en algún momento.

Un consejo… Disfrútela sin prejuicios.

El Lobo de Wall Street, o la crónica de lo obsceno

Si en vez de llamarse esta película como se llama, se llamara “Obscenity” o “Historia de la vergüenza”, a lo Lars Von Trier, saldría uno más reconfortado del cine. Incluso, si se llama “La vida secreta del yonqui más rico de Wall Street”, pues mira… Y es que sale uno del cine después de tres horas de tanto derroche, de tanto ser burdo y de tanta depravación, que no sabe bien si es una buena peli la que ha visto o no.

El tipo que protagoniza esta historia existió de verdad, un tal Jordan Belfort, una especie de Gordon Gecko. Gecko era el prota ‘Wall Street’, de Oliver Stone, rodada en 1987, que merece una revisión, y por la que Michael Douglas se llevó un Oscar. Aquel hijo de perra era un tipo salvaje y frío, pero no era tan frívolo ni tan drogadicto como el personaje de DiCaprio. Aquella visión de la bolsa y de las tripas de un sistema financiero basado en castillos de humo (“Nosotros no fabricamos nada”, dice DiCaprio al principio de la peli) era más neutra. Aquí no, aquí tenemos a unos tipos que son unos paletos, que se aprovechan de las lagunas legales o directamente trabajan en lo ilegal, que ganan dinero de la nada, y que como nuevos ricos, lo gastan de manera incontrolada, convirtiéndose el propio lugar de trabajo en un antro de lujuria y perversión.

Y ahí viene la objección primera del que aquí escribe. Que aquello fuera un desmadre es creíble hasta cierto punto. Pero el hecho de que durante toda la película se hable casi exclusivamente de las drogas y de las prostitutas que rodeaban a la dirección de la empresa, resulta chocante. Por muy fácil que fuera hacer dinero, por muy salvaje que fuera la jungla, uno no se acaba de creer aquel desmadeje. ¿Unos paletos adictos a casi todo, promiscuos, sin apenas formación, hacian ganar a su empresa 30 millones de dólares a la semana? Lo más normal es que esa gente hiciera ganar dinero durante un corto lapso de tiempo, antes de que los escándalos los asaltaran, muchos de ellos pillaran alguna ETS  o murieran de sobredosis, o se estrellasen con su coche borrachos perdidos… La peli va de como se gastaban el dinero, no de como lo hacían. La peli va de cuando dejan de gastarse el dinero, no de cuando los pillan y los dejan sin él. La frivolidad y la indecencia debían de aparecer, formar parte de la vulgaridad de esos nuevos ricos, pero no protagonizar la película de esa manera. Si uno revisita alguna de las películas de gangsters del gran Scorsesse (“Casino” o “Uno de los nuestros” recuerdan a ésta), no se dedica tanto tiempo a los caprichos absurdos de los mafiosos.

La segunda objección se llama tres horas. Leo en New York Times un artículo sobre por qué tienen que ser tan largas las películas. Parece que en USA ha caido como aquí relativamente mal que esta peli dure 3 horas. Los señores críticos piensa lo que servidor. Que hay muchas escenas que duran más de lo que debieran, mientras que otras simplemente sobran. Scorsesse buscaba dilatando dichas escenas la provocación, y llevar al límite al espectador… Puede que fuera así, pero sinceramente me parece que no aporta casi nada a la historia.

La  tercera objección es que es un biopic. Cuando uno cuenta la vida de alguien, y de alguien que está vivo, y hasta sale haciendo un cameo al final, me da la sensación de que pierde el fuelle de la ficción. En esta película, que tantas cosas buenas y malas tiene a la vez, para mí una de las más negativas es que se ve venir de lejos… El como se forja el canalla dura muy poco tiempo, y el como cae el magnate sinvergüenza también dura poco, y se ve llegar. No se genera expectativas en el espectador, más allá del puro morbo.

Dicho todo esto, la película dura tres horas y no se llega a hacer pesada. Cuenta con un impresionante DiCaprio, que se encuentra un papel muy agradecido, donde queda muy bien de niñato prepotente. Tal vez merezca ya un Oscar, este muchachito que iba de fenómeno teenager, y que sin embargo gracias a eso, ha decidido que solo trabaja con los grandes (Scorsesse, Spielberg, Sam Mendes, Woody Allen…). El compañero de aventuras, interpretado por ese Jonah Hill, que tan bien hace de tipo patétitco, cabrea tanto al espectador, que también merece un reconocimiento.

Y el que suscribe no puede decir mucho más… Scorsesse es un maestro. Es uno de los grandes del cine. Y sin ser ésta una de sus mejores obras, tiene grandes momentos. Con un guión más recortadito y equilibrado, con un poquito más de investigación del FBI y un poquito menos de sedantes, tal vez estaríamos ante una película mejor en el sentido formal. También estaríamos ante algo más cercano a ‘Wall Street’, y a lo mejor alguien se quería separar de eso precisamente.

El cuestionario del criticador:

Con quien ver esta película… Con alguien que tolere el lenguaje mal hablado y escenas de sexo en pantalla. La película llega a incomodar al más versado.

Lo mejor de la peli… DiCaprio, y Jonah Hill.

Lo peor de la peli… Que la película despide una extraña moraleja al final, que es demasiado larga y que le falta intrigar.

Una nota… Un 6 y va que chuta. No es lo mejor del año ni lo mejor de Scorsesse, ni de lejos

Un consejo… Véala, y luego vea ‘Wall Street’, ‘Uno de los nuestros’ y ‘Casino’… Y ordénelas de mejor a peor (verá quien le queda la última…)

Por qué no… Como conocí a vuestra madre

¿Por qué he dejado de ver la serie más molona y chic del siglo XXI? ¿Por qué me niego a ver el ‘Friends’ de mi generación?

La respuesta es sencilla: NO TRAGO A TED MOSHBY. Me parece un coñazo de tío, prepotente, novelero, empalagoso, que ha conseguido cargarse su propia serie, porque ya nadie quiere saber quien es la madre (me cuentan que en la temporada octava aparece…). Ted es un intelectual, es arquitecto y eso mola, que tiene un encanto extraño que le hace tener a miles de mujeres a su vera, y que siempre está dando la vara con la mujer de su vida. Eso ha hecho tan repetitiva la estructura de la obra, y tan reinicidentes los capítulos, que al final uno se harta…

Vayamos por partes. La serie empieza bien. Una buena idea de partida, unas tramas capítulo a capítulo que forman parte de un enorme rompecabezas, unos guiones ingeniosos, y sobre todo, un maravilloso secundario: Barny, ese “médico precoz” convertido en un playboy amoral, cínico, incoherente y divertido. Es la evolución de Joey, aquel ligón cortito de Friends. Es lo mejor de esta serie sin duda. La pareja de Marshall y Lily tenía su encanto y su bis cómica, pero la acabaron quemando. Marshall acaba convirtiéndose en alguien igual de cargante que su amigo Ted, y Lily tiene sus días. Dicho sea, todos ellos son personajes más atractivos y apetecibles que el insufrible protagonista. Incluso Robin lo es, pese a su soserío canadiense.

Admito que la serie está plagada de ingenios narrativos, de juegos divertidos (ese taxista de NYC que siempre es el mismo), esos capítulos contados desde distintos puntos de vista, la historia de los dobles a lo largo de varias temporadas, etc, etc, etc… Pero la esencia de la serie, el descubrir quién es la madre, el que ese gilipuertas encuentre alguien que lo aguante, eso, se pierde en la segunda temporada. Entre eso, y que algún canal como Neox la emite desordenada (dada la fragmentaria estructura a veces tiene hasta chispa este método de emisión) la serie es un conglomerado de líos y de ocurrencias supermolonas, pero sin una coherencia global (que es lo que pensábamos que tenía al prinicipio).

Hay un capítulo, donde toda la pandilla se junta a celebrar el cumple de Lily, y ésta se enfada con Ted, porque cada día importante acude con una “zorrita” distinta, de la que luego no sabe nada. Tal vez sea una autocrítica encubierta al conjunto de la serie.

Mi última reflexión va porque hoy en día, consumimos series con personajes complejos: un policía viudo y con un hijo camino de ser un psicópata, que lidera un grupo de gente desesperada contra unos zoombies (The Walking Dead), un publicista en los 60 de NYC, con una doble vida (Mad Men), una agente de inteligencia bipolar, acusada de traición, amante de un supuesto asesino en masa (Homeland), un profesor de química de instituto que se muere de cáncer, y se convierte en el mayor de productor de drogas del país para la subsistencia y se acaba enganchando al poder (Breaking Bad)… Son todo personajes complejos en tramas complejas. Ted es un tipo molón, que trabaja sesenta horas al día como arquitecto de rascacielos con 29 años, que va por ahí con sus amigos tomando cervezas y ligando al toque, que no es capaz de encontrar hembra que lo soporte… Vamos, de una complejidad que apabulla…